EL RECUERDO PARA CARLITOS Y UNA HISTORIA ATRAVESADA POR EL DOLOR

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Malvinas dejó miles de historias por contar. Todas atravesadas por el dolor y el recuerdo para una hija o un hijo que dieron su vida o dejaron una huella indeleble ante el llamado de la Patria. Como los mismos veteranos lo aseguran, hoy a 40 años de esta gesta heroica, en la guerra no hay ganadores. Ni de un lado ni del otro. Y cada hermano, padre, madre, familiar o amigo, sobrelleva el dolor como puede, como le sale.
La historia de Carlitos por ahí difiere de las demás. Carlos Basilio Landriel combatió en el Atlántico Sur, regresó a su querida Las Breñas y pudo abrazar a los suyos. Pero el destino le tenía preparado un trágico final.
Fabián, su hermano, pone en palabras una parte de la historia que por “respeto a mis viejos la tuvimos guardada”. “Ahora, surgió de mi hija Alejandra, hacer este reconocimiento”, relató; no sin antes agradecer a representantes de la Comisión de ExCombatientes de Las Breñas en los nombres de “Vicki” Rodríguez y Jorge González que “se tomaron el trabajo de pedir toda la documentación que tenía mi viejo y hacerle el reconocimiento como excombatiente”.
Carlos Basilio Landriel perdió la vida el 2 de enero de 1983, cuando al manipular un motor eléctrico que estaba en un pozo la muerte lo encontró a los 20 años. “Terminó de cumplir con la Patria como militar, regresó a Las Breñas y terminó sus estudios en la Escuela de Nivel Secundario 26 (Escuela de Comercio)”, agrega su hermano Fabián.
En una carta, fechada el 21 de febrero de 1983 en Baterías (Base Naval de Infantería de Marina ubicada en Puerto Belgrano, extremo sudoeste de la provincia de Buenos Aires), su excapitán les describe a los padres el servicio prestado por Carlos durante el conflicto bélico de Malvinas: “Puedo asegurarle que … excelente conscripto” y “cumplió ampliamente con las obligaciones que le impuse…”, se llega a leer en el manuscrito.
Para la familia resulta una “satisfacción” este reconocimiento después de tanto tiempo. Ahora, esta documentación viajará a Resistencia y de ahí a Buenos Aires: “Es la historia de Carlitos”, cerró con toda la significancia de sus palabras y lo que encierra esta frase. Y cierra: “La familia respetó el dolor de una madre y un padre. Mi vieja ahora lo toma como algo muy importante, pero antes no quería saber nada; porque no es fácil la pérdida de un hijo más pasar lo que pasó en 1982 de estar con esa angustia de saber si volvía o no. Y mi viejo, un roble…”, concluye emocionado.
Fabián tenía 12 años cuando su hermano Carlitos falleció tras volver de la guerra: “Es un sentimiento hacia un hermano y ahora lo importante es que lo hayan reconocido”, finaliza.

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